Un nuevo colapso parcial del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba dejó esta semana sin electricidad a millones de personas en el oriente de la isla, profundizando una crisis energética que se ha extendido por más de un año. El incidente ocurrió en la noche del 4 de febrero de 2026, cuando fallas en líneas de transmisión y la desconexión de unidades generadoras provocaron un apagón masivo en las provincias de Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.
Según informes de la estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) y medios locales, el corte se debió a un disparo en una línea de alta tensión de 220 kV en Holguín, lo que ocasionó la salida del sistema de la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez (Felton) —la mayor planta generadora del oriente—, otra central y una estación de motores.
La falla dejó sin servicio a aproximadamente 3,4 millones de personas, de acuerdo con un reporte de la agencia internacional EFE, que además señaló que esta interrupción eléctrica ocurre en medio de una grave crisis energética caracterizada por déficits de generación, escasez de combustible y fallas estructurales recurrentes.
El SEN de Cuba ha sufrido varios colapsos significativos en los últimos meses, no solo en esta ocasión. En septiembre y octubre de 2025 hubo apagones generalizados y colapsos parciales que dejaron zonas enteras a oscuras por horas o incluso días, reflejando problemas prolongados en la infraestructura eléctrica nacional.
Además de la incapacidad de mantener una producción estable de energía, la crisis se ha agravado por factores como la escasez de combustible, el envejecimiento de las plantas termoeléctricas y la falta de repuestos y mantenimiento adecuados. Medios especializados han descrito la situación como una crisis energética profunda, donde el sistema opera con constantes déficits y riesgo permanente de apagones.
La situación afecta no solo al servicio domiciliario y comercial, sino también a sectores esenciales como la salud, la conservación de alimentos y el suministro de agua, que dependen del funcionamiento continuo de la red eléctrica. En ocasiones anteriores, prolongados cortes han generado críticas de los ciudadanos y demandas de soluciones más efectivas.
Autoridades energéticas han anunciado protocolos de restauración progresiva, intentando reconectar generadores y líneas de transmisión para reanudar el servicio en las áreas afectadas. Sin embargo, no siempre se ha proporcionado una estimación precisa de los plazos para la recuperación completa de la energía en todas las regiones.
Este nuevo colapso en el oriente se produce en el marco de una crisis energética que, según analistas y reportes internacionales, ha llevado a apagones diarios que pueden superar las 20 horas en algunas zonas, afectando la vida cotidiana de los cubanos y complicando la gestión de servicios básicos.

